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jueves, 3 de febrero de 2011

Lo que significa la Universidad Pública en España

Cursé mis estudios universitarios entre los años 87 y 93. Fui la primera persona de mi familia en ir a la Universidad. Mi padre era empleado de banca. Mis abuelos fueron cantero y conductor de autobuses, respectivamente. Si yo pude ir a la Universidad fue gracias a la generalización de la Universidad pública que se produjo en los 80.

Por eso, me entristece ver cómo con cierta frecuencia aparecen mentes clarividentes que enarbolando la bandera de la liberalización proponen medidas que me repugnan.

Leo hoy en la edición digital de El País que Mas-Collell quiere liberalizar los costes de los estudios de postgrado. Leyendo la noticia, descubro que lo que realmente quiere es liberalizar el precio que el estudiante deba pagar por los estudios de postgrado. Lo siento, pero no puedo estar de acuerdo ni de lejos. No tengo ningún problema con que una institución privada defina la política de precios que considere adecuada. Ahora bien, las Universidades públicas son financiadas por todos para cumplir varias funciones que redundan en beneficio de la sociedad en su conjunto. Una de estas funciones, es garantizar, en la medida de lo posible, que cualquier español tenga acceso a los estudios universitarios independientemente de su nivel de renta.

Si los fondos públicos son insufucientes deberíamos pensar en formar a menos estudiantes, pero siguiendo el criterio de formar a los más capaces y no a los que tienen más recursos económico.

La reciente reestructuración de los estudios universitarios en Grado y Máster ya ha supuesto un cambio en las cantidades que un estudiante tiene que abonar. Tradicionalmente un estudiante de una licenciatura o una ingeniería tenía que abonar un precio anual que rondaba los 1000 euros anuales. Con la reorganización que trajo Bolonia esto se mantiene para los primeros años. Sin embargo, Bolonia hace mucho más importante que un estudiante complete sus estudios con un postgrado. Y los precios públicos para cursar un Máster (de entre 1 y 2 años) rondan los 1800 euros por año. Subir más (o dejar barra libre) en los precios de que debe pagar un estudiante es una manera de formar mejor solamente a los que más tienen.

Otro día, hablaré de la otra propuesta del Sr. Mas-Collell, la del control político de las Universidades sustituyendo la elección del rector por un nombramiento a dedo.

domingo, 25 de abril de 2010

Rankings universitarios odiosos pero necesarios

Acabo de leer el ranking en Investigación de Universidades Públicas Españolas de 2009. Este ranking se ha publicado ya un par de años y es de mucho interés.

http://www.ugr.es/~aepc/articulo/

Cuando hablas de rankings mucha gente recurre a diversos lugares comunes. Te dicen cosas como que son subjetivos, que no es posible comparar universidades, etc.

Realmente, en otros países esta es una práctica tan asentada que nadie la discuete. En algún viaje a Estados Unidos he visto como se vendían los rankings de universidades en los kioscos de prensa. La gente está dispuesta pagar por esa información porque la considera de mucho valor.

A día de hoy en España, esto no es así. Tristemente las razones de los estudiantes para elegir universidad no se basan en criterios de calidad. Típicamente, las dos primeras razones son: "la que me pilla más cerca de casa" y "aquella a la que van a ir o van mis colegas/amigos".

Bien veamos que indicadores se utilizan para elaborar este ranking:
  • Artículos en revistas de impacto internacional (Journal Citation Report).
  • Tramos de investigación reconocidos por profesores funcionarios (sexenios).
  • Proyectos de I+D.
  • Tesis doctorales defendidas.
  • Becas de Formación del Profesorado Universitario obtenidas.
  • Doctorados con mención de calidad.
  • Patentes.
Para eliminar diferencias de tamaño, todos los indicadores se normalizan por número de profesores de la Universidad, lo cual parece más que razonable.

La Universidad mejora valorada en este ranking es la Pompeu Fabra. Por otra parte, entre las diez primeras, aparecen dos Universidades madrileñas: la Autónoma de Madrid y la Carlos III de Madrid.

Cada uno puede sacar sus conclusiones del ranking. Lo que me parece relevante es prestar atención a los mismos. La sociedad, que es quien financia a las universidades, tiene derecho a exigir a las Universidades una adecuada productividad. Al mismo tiempo, la sociedad debe reconocer el adecuado empleo de la inversión que hace sobre las distintas Universidades.

Si los estudiantes piensan que es lo mismo formarse en cualquier Universidad, y si las empresas piensan que es igual contratar a un titulado formado en cualquier Universidad, ...

En cualquier caso faltan (y debemos exigir) otros dos tipos de rankings:
  • Rankings sobre la calidad docente de las Universidades.
  • Rankings sobre la inserción profesional de los titulados de las Universidades.
No es nada raro en otros paises que los distintos rankings hagan públicos datos como la media y la mediana del salario de primer contrato de sus titulados.